Intervino la F.E.L.R.A.

TRABAJADORES PAMPEANOS LOGRARON CONSERVAR SU OFICINA EN LA LEGISLATURA

La Asociación de Empleados Legislativos (APEL) de La Pampa logró conservar un espacio físico en el edificio central del Parlamento de esa provincia, tras un intenso conflicto que mantuvo con el titular de ese Poder, Luis Alberto Campo. De esta manera permanece en un lugar cercano a todos los trabajadores, lo que permite una mejor atención y asistencia gremial y social.

El mantenimiento de esta oficina se llevó a cabo con el convencimiento de su importancia y con la experiencia previa –y transmitida a ellos- por sus pares rionegrinos, que gozan de esta facilidad desde hace un tiempo. En nuestra provincia esa oficina se ha convertido en un elemento fundamental, que posibilita el permanente contacto con los legislativos. Pese a ello, se trata de una herramienta que seguramente será mejorada con el correr de los años. El trabajo de la FELRA En el conflicto pampeano, originado hace unos meses, se vio obligada a intervenir la Federación de Empleados Legislativos de la República Argentina (FELRA). La entidad madre de este sector envió dos notas a Campos, en las que le manifestaba el deseo de mantener un encuentro a efectos de “encontrar una pronta armonía”. “Hemos tomado conocimiento de la interrupción del diálogo, por lo que nuestra intención es revertir esa situación y reencausar todos los aspectos que comprenden el acuerdo firmado entre ambas partes el 29 de enero de 2008”, señalaron desde la Federación. En dos oportunidades enviaron sendas notas pidiendo una reunión “con el objetivo de buscar alternativas que conduzcan a recrear la buena relación que se obtuvo desde el nacimiento del gremio de los trabajadores legislativos en esa provincia”. Con referencia a la decisión de Campos de quitarle la oficina que inicialmente había sido cedida a APEL, la FELRA entendió que “es un paso atrás en el camino de las negociaciones que debieran darse. Aceptamos que no es obligación del presidente de una legislatura ceder un espacio físico al gremio, pero estamos convencidos que una vez asignado el mismo debieron agotarse todas las instancias para evitarlo”. Expresaron los dirigentes nacionales que “los desentendimientos del último tiempo (incluido el desalojo) deben zanjarse de manera adulta y responsable, sin producir heridas en ninguna de las dos partes y entendiendo que esta relación es pasajera. Las autoridades de turno de esa y las demás legislaturas asumen, gestionan y se marchan (tal como lo estipula nuestro preciado sistema democrático), pero los trabajadores permanecen en el mismo ámbito laboral por muchos años”. También recalcaron que “a los trabajadores –a través de sus representantes gremiales- se les debe tener en cuenta sus derechos a peticionar o solicitar soluciones a los inconvenientes que se presenten a diario”. Concluyeron diciendo que apelaban “a que pueda comprender esta situación particular y el planteo de esta Federación, fundamentalmente teniendo en cuenta su anterior y extensa militancia gremial, experiencia que seguramente podrá aplicar en estas circunstancias en beneficio del reinicio de las cordiales relaciones”.